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Historia

Un poco de Historia

Hace apenas un siglo llegaban a nuestra isla las primeras manifestaciones del progreso tecnológico y con ellas los inicios del transporte colectivo por carretera.

Durante estos años surgieron compañías como la de Melián, posteriormente denominada AICASA (años 40), y la de los piratas, que vieron en este negocio una verdadera oportunidad de progreso tanto por la necesidad de trasladar a los vecinos de la Isla por una orografía tremendamente adversa, como por convertirse en el único medio capaz de unir el mundo rural con el urbano.

Fue a principios de los años 30 cuando aparecían en nuestros empedrados y abruptos caminos las primeras guaguas inglesas de segunda mano que iban a sustituir a los tradicionales medios de transporte que existían en la Isla y que operaban fundamentalmente en Las Palmas de Gran Canaria, convirtiéndose en una esperanza para los isleños que vieron en ellas el único nexo entre la capital y muchos de los municipios de la Isla.

Los coches amarillos o Coches de Hora, denominación que respondía a la frecuencia con la que salían de sus puntos de origen y a su puntualidad, fueron los encargados oficiales de convertir el sueño en realidad, de trasladar a los viajeros, de llevar el correo, transportar medicinas, alimentos, vestimentas... una ardua tarea que desempeñaban con gran éxito dadas las limitaciones de la orografía isleña. Así, no todo era de color rosa, fueron años difíciles en los que debían rodar por unas carreteras de tierra, empedradas, sin luz y deshabitadas, lo que junto a la falta de teléfonos y al mal estado de los coches, provocó que la Compañía hiciera que éstos llevaran palomas mensajeras en las rutas más difíciles para alertar a los talleres de Las Palmas de las posibles averías que se producían por el camino.

Los conductores se convirtieron en los grandes protagonistas, en auténticas autoridades, muy respetadas, en las que se depositaban todas las confianzas. Desempeñaban una labor que sobrepasaba con creces sus funciones y lo hacían con todo el cariño del mundo estableciendo una relación muy estrecha con los viajeros, comerciantes, banqueros... y todos los que precisaban de sus servicios. Imagínese cuál era el grado de confianza y dependencia hacia éste que dejaban en sus manos asuntos de toda índole, desde portar cartas y documentos de gran importancia hasta la compra de vestidos y zapatos para lo que llevaban la medida del pie en un hilo que iba a asegurar el no errar en el número. Su labor no tenía precio y la recompensa era sin duda el reconocimiento de toda la sociedad grancanaria hacia ellos.

Junto a los Coches de Hora surgieron los piratas que operaban de forma no oficial principalmente entre el centro, norte y capital de la Isla. Ilegalidad de la que salieron años después con la constitución de cooperativas.

Su modus operandis se basaba en el "pirateo" de clientes a los coches horas, para lo que pasaban minutos antes por las mismas rutas del transporte oficial y recogían a sus viajeros.

Sus vehículos eran pequeños. Se trataba principalmente de coches particulares de unas ocho plazas, mucho más rápidos y competitivos que los Coches de Hora, por lo que en ocasiones la competencia fue muy grande, pero poco a poco aprendieron a convivir, beneficiando a los viajeros que pudieron elegir entre las dos compañías para su desplazamiento por la Isla.

1973, nacen SALCAI y UTINSA

En medio de este panorama, y tras haber pasado la dura crisis marcada por las restricciones de la Guerra Mundial, AICASA, bajo la propiedad del Sr. Guersi, inicia en los años 60 una restructuración de la empresa marcada por el aumento de la competencia desleal de otras compañías como los piratas, lo que provocó que sus trabajadores, que no recibían sus salarios desde hacía meses, iniciaran una huelga que duró 45 días y que llevó a una intervención judicial por mandato expreso del Ministro Liciano de La Fuente.

Este conflicto se subsanó en 1973, año en el que Gran Canaria vive una auténtica revolución en la organización del transporte interurbano, con la creación de dos nuevas compañías que se repartieron las carreteras de la Isla.

SALCAI asumió los hábitos y maneras del coche de hora, aquellas guaguas inglesas que contribuyeron al lento desarrollo económico de Gran Canaria, y su concesión fue el sur de la Isla. Comenzaron su andadura, con los antiguos trabajadores de AICASA, el 6 de octubre con una expedición que partió desde la capital grancanaria a Mogán.

UTINSA se constituyó como Sociedad Anónima y tenía la concesión del centro y norte de Gran Canaria. Sus raíces culturales estaban centradas en los conocidos piratas, que al igual que los coches de hora circulaban por carreteras abruptas y complicados caminos de tierra. Las primeras expediciones de la compañía salían desde los municipios de San Mateo, Arucas, Teror, Gáldar, Moya y la Aldea de San Nicolás, con destino a Las Palmas de Gran Canaria.

Fueron años más fáciles para el transporte puesto que tanto los vehículos como la orografía insular habían sufrido grandes modificaciones que permitían desarrollar este servicio con mayor calidad y seguridad, facilitando el desplazamiento por toda la geografía insular a través de carreteras mucho más modernas.

Año 2000, comienza la nueva era del transporte interurbano en Gran Canaria

Casi 27 años después de la creación de SALCAI y UTINSA, aquella división promovida por las instituciones para dar una salida a una crisis concreta, quedó invalidada por el impulso de las propias Administraciones públicas canarias, que instaron a las dos compañías a entenderse para poder así formar una empresa de gran calado capaz de mejorar sustancialmente la calidad del servicio público de transportes en la isla de Gran Canaria.

Tras más de dos años de intensas negociaciones, el 23 de enero de 2000 las juntas generales de accionistas de ambas empresas aprobaron el proceso de fusión, que tuvo su punto culminante con la inscripción de SALCAI UTINSA, S.A. en el Registro Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria.

Y así, el 17 de marzo de 2000 comienzan a operar como GLOBAL SALCAI UTINSA, para hacer frente a los nuevos retos y necesidades de la sociedad a la que servían, iniciando con ello la nueva era del transporte de viajeros en Gran Canaria.

Uno de los objetivos de la fusión fue la de lograr la unión de la Isla a través de una única concesión administrativa, puesto que hasta el momento seguían latentes las dos concesiones de antaño (centro – norte y centro – sur), lo que se hace efectivo el 16 de junio de 2005, junto al aumento de la concesión de GLOBAL hasta el 17 de mayo de 2015, ofreciendo a la empresa un horizonte despejado para poder continuar buscando alternativas con el que poder dar respuesta a las necesidades de los viajeros en las condiciones más óptimas posibles.

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